Reseña del libro "Meghan"


De la noche a la mañana Meghan Markle se convirtió en una de las mujeres más influyentes del mundo. Creo que por eso este libro llegó a mí, obviamente, para no perder la costumbre, les contaré el proceso.


Estaba en casa leyendo “Cómo ganar amigos e influir en las personas” (del cuál, por cierto, ya hay reseña) lo terminé e inmediatamente subí algunas historias a Instagram contándoles que ya lo había terminado, con algunas impresiones de él.


Mi mamá no estaba en casa, estaba haciendo unos mandados en la plaza comercial, cuál fue mi sorpresa que vio mis historias, llegó a casa y me dijo: “Hijita, vi que ya habías terminado tu libro. Fui a la librería y cómo sé que ella te cae muy bien, te traje este.”


¡LA AMÉ! Gracias mamita hermosa, sé que leerás esto, porque les cuento, mi mamá es la primera persona a la que le mando mis reseñas, siempre las lee y después me comparte su retroalimentación.


Bueno, comencemos. Creo que se ha dicho y especulado mucho de Meghan. Incluso se ha cuestionado su “feminismo y activismo”. Según mi percepción y lo que he escuchado de conocidas, conocidos y he visto en comentarios de redes sociales es una persona a quién la cobijan dos mantos: o la admiras o te genera aversión.


Les confieso que antes de leer su historia la percibía como una mujer muy bella, genuina, buena actriz y comprometida con causas sociales, una mujer empoderada en toda la extensión de la palabra. Ahora, admiro su resiliensia y su capacidad de levantarse de muchos fracasos, de seguir a pesar de muchos NO, de nunca rendirse porque sabía que algún día llegaría su momento y de su enorme autoestima para no ceder ante los comentarios y actos racistas y discriminatorios, que incluso hasta hoy, sigue experimentando.


“La narrativa de Meghan es la de una mujer que intenta definir su sitio en un mundo donde no se le considera ni negra ni blanca”, menciona el autor, que por cierto ha escrito también las biografías de la princesa Diana, de Monica Lewinsky, Madonna, David y Victoria Beckam, Tom Cruise y Angelina Jolie, por si alguien le interesa.


Les comparto algunas palabras de la propia Meghan, en la que describe su experiencia durante la primaria: “En mi escuela había grupitos, niñas blancas y niñas negras, las filipinas y las latinas. Por ser birracial, siempre me sentí en un sitio intermedio, así que todos los días durante el almuerzo me mantenía ocupada con reuniones, el club de francés, el cuerpo estudiantil… cualquier cosa que se pudiera hacer entre el mediodía y la una de la tarde, allí estaba yo. No porque estuviera más involucrada, sino para no tener que comer sola”.


Otro de sus testimonios, cuando cuenta su experiencia en clases con un maestro de Historia y Teatro es el siguiente: “Fue la primera vez que pude darle nombre a esa sensación de tener la piel demasiado clara en la comunidad negra y ser demasiado mulata en la sociedad blanca”.


"Meghan es la primera mujer divorciada birracial que se casa con un miembro de la familia real británica" - Andrew Morton.


Me siento incómoda escribiendo las palabras birracial y divorciada, para mí, ni la raza, ni el género, ni la edad, ni tu situación sentimental, NADA, ninguna característica significa un distintivo para alguien. Pero para una enorme mayoría de la población sí, entonces me llena de gusto que se estén rompiendo este tipo de paradigmas.


La primera parte del libro es todo un recuento a la vida de Meghan, desde que nació hasta que se mudó al otro lado del mundo a iniciar su nueva vida. Nos cuentan vivencias de su escuela, de su familia, de su universidad y de cuánto le costó conseguir el papel de Suits, obra que la catapultó al éxito.


De adolescente fue voluntaria de un lugar que ofrece comida y refugio a personas en situación de calle llamado “Hippie Kitchen”, trabajó como recepcionista en un hotel en Beverly Hills para pagar sus clases de actuación y asistió a muchos castings, no en todos tuvo éxito, por ejemplo en uno para aparecer en un video de Shakira, le dijeron que no. También trabajó en una tienda de Los Ángeles dando clases sobre cómo envolver regalos y usaba su implacable caligrafía para ganar algo de dinero rotulando sobres para invitaciones de bodas.


Incluso, si Meghan no hubiese sido actriz, habría sido política y diplomática. Constantemente tenía esa disyuntiva, de hecho estudió Relaciones Internacionales y posteriormente hizo una estadía en la embajada de EUA en Argentina. Incluso presentó el difícil examen para ser parte del cuerpo diplomático, pero no tuvo suerte en él. Lo único que pudo obtener fue un curso de español con duración de 6 semanas en Madrid.


Toda esta pasión por la diplomacia la llevó a pronunciar un discurso en el año 2015 para ONU Mujeres, como defensora para el liderazgo y participación política, y a ser la embajadora mundial de la organización World Vision.


¿Saben? Meghan tenía un Blog titulado “The Tig” en el cual escribía ensayos sobre igualdad de género y raza, recomendaciones de viajes, restaurantes y hacía entrevistas a mujeres con historias de éxito en distintos ámbitos. Me parece una lastima que tuviera que cerrarlo. Esto sí me parece un aspecto negativo ¿Por qué silenciarla? ¿Por qué si te casas con un hombre de la realiza tienes que eliminar todo rastro de tu vida, tu ideología, tu pasión por una causa?


En la última parte del libro te cuentan a detalle el proceso del enamoramiento de Meghan y Harry, desde el momento que se conocieron hasta los preparativos de su boda (el libro se publicó antes de la boda). No entraré en muchos detalles al respecto porque todo eso es información pública: se conocieron en una cita a ciegas organizada por amigos en común, fue tanto el click que días después viajaron juntos a Africa para ver si la relación iba en serio. Al ser así, Meghan viajaba permanentemente a Londres y Harry volaba también a Canadá, ya que ella seguía grabando los últimos capítulos de la serie Suits. El resto, es historia, y hoy ya son 3.


Para concluir les comparto mi frase favorita del libro: “A veces el momento oportuno lo es todo”.


¡Espero hayan disfrutado esta reseña!

Gracias por leer.

Con amor, YZ.