Reseña del libro "Las mujeres que luchan se encuentran" de Catalina Ruíz-Navarro

Actualizado: 11 may 2020


Primero quiero agradecerles por estar otra vez aquí, leyéndome. Hace poco, Xime, una seguidora y colega de Instagram me preguntó cuál había sido mi inspiración para abrir este Blog, le contesté que siempre me ha encantado escribir y compartir mi sentir, motivar e incentivar la lectura... y aquí estamos, tú que me lees y yo, que esta vez te compartiré tres de mis más grandes pasiones: la lectura, el feminismo y escribir por medio de esta reseña, la cual, por cierto está dedicada a Xime, quien hoy me compartió que ya abrió su Blog y que yo había sido parte de su inspiración para hacerlo.


La portada y el título del libro te atrapan, en particular el título porque es una premisa cierta, todas las mujeres, sentimos una conexión especial que llega a expresarse incluso con una mirada seguida de una sonrisa que comunica –somos cómplices y estamos juntas en esto-; les juro que por ejemplo, eso siento cada que veo a una mujer con un pañuelo verde, me emociono y para mis adentros digo: una hermana más.


Cuando eres feminista, nunca te sientes sola.

Pero bueno, sigamos con el libro, lo encontré una tarde caminando en Gandhi, recuerdo que era noviembre porque estaba buscando mis agendas para este 2020 y estaba en el estante de “estrenos”, supe que tenía que irse conmigo, junto a otro que UFFFFFFF no saben como amé y amo pero ya será para la próxima reseña.

La autora Catalina es de Colombia y se define como especialista en periodismo con perspectiva de género, columnista y editora, con amplia experiencia en organizaciones civiles internacionales que luchan por los derechos humanos. De hecho, el libro surge por un TEDx que ella dio en Bogotá en 2016 sobre feminismos, dice que es un orgullo para ella llamarse feminista y expresa que “el feminismo es la revolución social más eficiente y eficaz de todo el siglo XX”, concuerdo con ella.

Y de hecho –dato curioso- el libro fue impreso en México, en una parte del libro nos cuenta que se casó con un mexicano y que ya tiene varios años viviendo aquí.

Nos invita a usar el internet como un espacio para abrir conversaciones que dan paso a grandes cambios culturales y de esa forma lograr que el feminismo deje de ser una mala palabra para convertirse en algo aspiracional para las nuevas generaciones.


Durante todo el libro la autora nos comparte mini biografías de mujeres con historias de lucha por nuestros derechos de toda Latinoamerica con ilustraciones muy bellas de Luisa Castellanos y Patricia Martínez Linares.

Concuerdo con ella cuando dice que biología no es destino, que los binarismos no son buenos y que debemos leer a Judith Butler, cuando habla sobre lo mucho que nos ha costado quitar los tabúes alrededor de nuestros derechos sexuales y reproductivos hasta afirmar, como ella lo sostiene, que el Estado se debería encargar de la menstruación de las mujeres, “¡que el Estado pague nuestras toallas sanitarias!”


Habla sobre la feminidad y nos invita a vivirla bajo nuestros términos y solo si nos da la gana y nos complace, no como una imposición patriarcal ni para seguir “tendencias del mercado”, y también nos hace una atenta invitación a dejar de juzgar los cuerpos y aspectos de nuestras hermanas, estoy muy de acuerdo con ella.

Uno de mis capítulos favoritos fue “Mentiras sobre los espermatozoides”, habla de los mitos que aún persistente alredor de la fecundación, nos han hecho creer que un grupo de espermatozoides compiten para llegar al ovulo pasivo y receptor, entonces “el esperma más rápido y fuerte gana la carrera” PERO Catalina nos comparte el artículo de la Universidad de Chicago Press: El óvulo y el esperma: cómo la ciencia ha construido un romance basado en los roles estereotípicos de lo masculino y lo femenino (1992), en el que explican que un grupo de especialistas se dio cuenta que “los espermatozoides intentan escapar incluso del óvulo, pero son atrapados por moléculas en la superficie del óvulo que agarran el esperma hasta engullirlo. Lejos de tener un papel pasivo en la reproducción, el óvulo, una célula que es tan grande que puede ser vista por el ojo humano, tiene un papel activo y asertivo”.

Definitivamente, cuando tenga un hijo no veré el proceso de la fecundidad de la misma forma, las mujeres somos realmente mágicas y poderosas.

Habla sobre las discriminaciones, violencias y problemas para el acceso a la salud de las personas trans, y justo en este tema, se mete en un terreno complicado al irse totalmente en contra de las feministas TERF (Trans Exclusionary Radical Feminist), incluso dice con todas sus letras “Nadie les pidió su opinión. No somos las mujeres cisgénero quienes podemos definir las identidades trans”; las llama violentas e hipócritas y esta fue una de las partes que no me gustaron, si bien puedo o no estar de acuerdo con la postura de un grupo de compañeras feministas no les diría “nadie les pidió su opinión”, sobre todo en un debate tan delicado (ser abolicionista o no abolicionista) en el que todavía no llegamos a un consenso general.

Y es contradictorio, porque justo ella misma hace una invitación a no aplicar el “feministómetro”, mucho menos con las hermanas que aún se empiezan a interesar por los temas, me ha tocado caminar con amigas que me dicen “soy feminista, pero estoy en contra del aborto”, solo sonrío para mis adentros y pienso: “algún día te darás cuenta”.

Otro de mis capítulos favoritos es cuando nos describe todo lo que la globalización y el patriarcado han construido alrededor de la industria de la belleza como un sistema de poder sobre nosotras, el engaño que utilizan algunos monstruos de empresas detrás del termino “empoderar”, ¿una crema anti-arrugas o unos tacones de 8 centímetros me van a empoderar? No lo creo, empoderadas ya estamos.


La sociedad nos exige ser bellas pero a la par nos dicen “lo que importa es lo de adentro”, ¿a qué precepto le hacemos caso? En el capítulo de ¿la belleza es un sistema de poder? Lo descubrimos. Me hizo reflexionar en demasía como nuestros cuerpos siempre han sido un tema de discusión y de fiscalización pública y por eso el feminismo nos ayuda a celebrar nuevas formas de belleza, a que deje de estar estandarizada y a no obedecer, sino a elegir. De hecho, toca el tema desde una perspectiva crítica, ya que en América Latina la belleza te da status, movilidad social y sigue siendo sin duda, un problema de clase y raza, expresa que “Latinoamérica entera vive en una pigmentocracia”. Hace una critica también a los concursos de belleza, "qué aberración que un grupo de mujeres desfilan para ser examinadas por un grupo de personas que las critican y comparan de manera publica".

Me encanta su idea de que los feminismos en América Latina deben ser decoloniales para romper con la tradición imperialista que nos ha marcado, sumiéndonos en sociedades injustas y desiguales.


La página 141 también fue una de mis favoritas ¿adivinen de quién habla? De la Comandanta Ramona quien “dejo sentadas las bases para que el pensamiento zapatista entendiera el género de manera transversal”.

Hace una frontal crítica al pensamiento reduccionista en el feminismo y ocupa un largo espacio a hablarnos de las enseñanzas de los feminismos indígenas y desde el Abya Ayala, también habla de la importancia de la interseccionalidad.

Catalina hace una defensa a que las feministas podemos escuchar reguetón, ella incluso se define como amante del “perreo y del reguetón”, eso sí, sin dejar de expresar su repudio a las letras misóginas, que para ella no son exclusivas del reguetón, dice que incluso hasta los Beatles tiene una canción violenta que incita al feminicidio:

Si te atrapo con otro hombre, será el fin, pequeña niña. Preferiría verte muerta, pequeña niña, que verte con otro hombre. - The Beatles.

“La batalla contra el reguetón está perdida. Pero la batalla contra la misoginia no”, expresa.

Se adentra en las luchas recientes que se han dado a través de los medios digitales, con la cuarta ola del feminismo ya instalada como el #MeToo,#MiPrimerAcoso y los "Tendederos del Acoso"; para hablar de la violencia feminicida hace un breve recuento de los casos de Ciudad Juárez, Chihuahua que fueron parteaguas para instalar las Alertas de Violencia de Género contra las Mujeres en México.

La autora dice que los hombres no pueden ser feministas porque no han experimentado la opresión que nosotras estamos denunciando, pero sí pueden tener el rol de aliados o solidarios. De hecho dice “lo progresista no quita lo macho”, he experimentado muchas veces que es cierto y amé que invita a los hombres a no quedarse callados porque “ningún silencio es inocente”, por ejemplo, a no permanecer en grupos de Whatsapp en donde se envían cuerpos desnudos de mujeres, porque si se quedan están siendo cómplices, cuando callan frente al machismo, son cómplices.

Otro tema que me pareció interesante es que invita a los hombres a que por coherencia ética respeten la autonomía de las mujeres sobre sus cuerpos, por ejemplo les dice: “ustedes también se benefician de los abortos por los que la sociedad juzga a las mujeres”. También les invita a tener relaciones sexo afectivas en igualdad, a participar en las labores de cuidado y crear su propio concepto de ser hombre.

Se adentra de manera explícita en el tema del disfrute del sexo como actitud revolucionaria, ya que a las mujeres históricamente se nos ha negado el desear y disfrutar nuestra sexualidad y nos habla de lo que implica para ella, tener un sexo feminista.

Habla también, de como romper la heteronorma, dice que ser lesbiana es resistir, que la bisexualidad es normal e invita a no dejar que las normas morales ya retrógradas nos impidan expresar nuestros deseos sexuales. Invita también a la masturbación como medio para explorarnos y conocernos y es partidaria del poliamor, siempre y cuando sea consentido por ambas partes en un ambiente de reglas claras y honestidad. Habla sobre desmitificar el mito de la virginidad y la falacia que envuelve al “himen”.

Lograr dejar de sentirnos culpables por nuestros deseos es una revolución feminista en cada mujer - Catalina Ruíz-Navarro.


La autora claramente no es abolicionista y lucha porque el trabajo sexual sea reconocido como tal con todos los derechos laborales que un empleo implica, pero aquí otra vez cae en lo que ella misma dice luchar: “feministometro”, mostrándose en contra de las compañeras abolicionistas, dice que el feminismo abolicionista es problemático, porque traiciona la premisa de que las mujeres podemos elegir libremente y con autonomía sobre nuestras vidas y cuerpos, que incluso caen en “paternalismo” al querer proteger a las trabajadoras sexuales; considero que no podemos caer en un argumento simplista de ir en contra de las compañeras abolicionistas, habría sido más enriquecedor para el libro dar un balance de ambas posturas, ya que tienes en tus manos una gran responsabilidad: miles de mujeres jóvenes están leyéndote, no las adoctrinemos y dejemos que ellas elijan libremente su propia postura.

Plantea y defiende la existencia de “un porno feminista”, habla del sexting y de los anticonceptivos, de las ITS y al tema del aborto sí le dedica varias páginas, haciendo un recuento histórico en la lucha por su despenalización.

Hay un capítulo que habla sobre el amor, pero un amor pensado como revolución política, que sea sano, libre y asertivo, sobre todo en un mundo que nos dice constantemente que si somos feministas nadie nos va a amar porque rompemos completamente con esa imagen estereotipada de mujer sumisa.

Toca el tema de los celos tóxicos, de la explotación invisible que son los “trabajos de cuidado no remunerados” para los cuales el amor por la familia termina siendo su disfraz, invita a re-inventarnos la idea del amor romántico, empezando con romper con la falsa idea de “la media naranja”

Habla del auto-cuidado pero no desde una visión lucrativa, como opina ella, lo hacen los libros de auto-ayuda, sino un amor propio que no termine siendo contraproducente, ya que el internet te bombardea con contenido que te dice que “tienes que amarte” y entonces terminas estresándote porque “no te amas lo suficiente” e incluso es algo a lo que muy pocos tienen acceso, el amor propio termina siendo para privilegiados. Fomenta un amor propio que en un inicio, nos ayude a aceptar y amar nuestro cuerpo tal como es, por ejemplo, con movimientos como el “body positive” que abordan algunas influencers en redes sociales, porque como diría Naomi Wolf “las mujeres ganamos cuando sentimos que lo que cada mujer hace con su cuerpo de manera libre es su problema”.

Y hay otro auto-cuidado exclusivo para las feministas, ya que quienes trabajan en el tema de violencia contra las mujeres sufren de un desgaste estructural que supone estar en contacto constante con las víctimas, por eso la autora propone las iniciativas de terapia para las mujeres defensoras de los DDHH, incluso nombra y reconoce el trabajo que hacen las compañeras de “La Casa Serena” ubicada en Oaxaca.


Habla también de la importancia de la amistad entre mujeres: "tener amigas es sobrevivir", la complicidad entre mujeres es la base de la política feminista, ser solidarias entre nosotras, es un acto político. El feminismo, dice Catalina, se hace con las amigas, nuestra empatía se basa en una vulnerabilidad compartida. De hecho nos comparte que Marcela Legarde acuñó el término sororidad en su ensayo “Pacto entre mujeres” y presenta el decálogo para poner la sororidad en práctica del colectivo Sororidad Radical.


Su último capitulo es sobre activismo y hace un recuento histórico sobre los distintos feminismos en las latitudes latinoamericanas, habla sobre Sor Juana y Rosario Castellanos, por ponerles un ejemplo de feministas mexicanas; invita a fomentar la organización espontánea de las mujeres, habla sobre el ecofeminismo, el feminismo urbano y pop y nos invita a usar las redes sociales para hacer activismo feminista y mover voluntades.

Nos invita también a hacer fiestas feministas, a reunirnos más, a salir, a defender nuestro derecho al placer que por tanto tiempo había sido negado, a apropiarnos del espacio público y conquistarlo como acción política.

Me gusta que nos recomienda libros y artículos que se escuchan buenísimos, tomé nota de casi todos y les comparto algunos: “Si los hombres pudieran menstruar de Gloria Steinem, “Mala feminista” de Roxane Gay, “Mujeres, raza y clase” de Angela Davis, “Oh, cállate, querida” de Mary Beard, a Diana Russell, “La guerra contra las mujeres” y “Patriarco: del borde al centro” de Rita Segato, “¿Por qué la sexualidad es un trabajo?” de Silvia Fererici, “La nación heterosexual” de Ochy Curiel, “Vente como eres” de Emily Nagoski, “Todo sobre el amor” de bell hooks, “Políticas sexuales” de Kate Millett, “Revolución punto cero: trabajo domestico, reproducción y luchas feministas” de Silvia Federici, “Amor líquido” de Zygmunt Bauman, “Elogio al amor” de Alain Badiou, “El mito de la belleza” de Naomi Wolf, “Pacto entre mujeres” de Marcela Legarde, “Cómo ser amiga de otra mujer” de Roxane Gay, “Emociones políticas: ¿Por qué el amor es importante para la justicia?” de Martha Nussbaum, “Calibán y la bruja” de Silvia Federici

La autora hace un gran recuento histórico, se le reconoce su esfuerzo por la búsqueda bibliográfica, me gusta cuando cuenta la historia de porque en todas sus redes sociales utiliza el pseudónimo “Catalina por Dios” y si algo le puedo reconocer aparte de felicitarla por su ópera prima, es su iniciativa #MiPrimerAcoso que lanzó inspirada por el #MeToo en el año 2016 y que fue todo un movimiento de lucha y resistencia feminista desde las redes sociales.

Espero hayan disfrutado esta reseña, ya sé que quedó un poco larga, pero no podía ser de otra forma, el libro es bastante largo tiene 573 páginas.


Como siempre, muchas gracias por leer.

Con amor, Yuli Zuarth.


Frases favoritas:


- Algo que es necesario hacer dentro de los feminismos es activar la empatía. No vamos a coincidir en todo, pero vamos a acordar que nos necesitamos.


- Ser feminista latinoamericana implica cuestionar un sistema de saberes racista y elitista que celebra los modelos europeos y desdeña como “saberes” o como “artesanía” el conocimiento y arte producidos de manera local.


- Las cosas se construyen cuando se construyen en comunión y con la participación y la entrega de lo mejor de cada quien.


- Lo que necesitamos es el poder transformador de las mujeres.


- Ahí donde existe un privilegio, un derecho es negado.


- Es necesario hablar de feminismo como movimiento político y social de izquierda, porque si no le ponemos el apellido al feminismo, nosotras no vamos a ser capaces de problematizar todas las otras intersecciones.


- La discriminación es un problema, la protesta no, y los modales no son más importantes que los derechos humanos.


- Es mentira que las falsas denuncias por acoso o violación están acabando la vida de los hombres. Si así fuera Donald Trump no sería presidente.


- No nacemos vulnerables, nos hacen vulnerables.


- Darle la bienvenida a nuestros cuerpos y nuestras sexualidades es político y radicalmente feminista.


- La revolución feminista no vendrá de nuestros logros individuales, sino de los lazos de apoyo que construyamos entre nosotras, los mismos que la misoginia busca destruir.


- La misoginia ha servido para que nuestros cuerpos se conviertan en instrumento para castigar a otras mujeres y vigilarlas.


- Las mujeres ganamos cuando sentimos que lo que cada mujer hace con su cuerpo de manera libre es su problema.