Reseña del libro “La bailarina de Auschwitz” de Edith Eger

Actualizado: 1 sept 2021


Este libro conjuga todo lo que debe ser leído alguna vez. Definitivamente, agradezco al universo ponerlo en mis manos porque no podía quedarme sin conocer la valentía, fortaleza, resiliencia e historia de Edith Eger, que por cierto, vive actualmente en San Diego, California y les prometo que algún día la conoceré en persona. Mi intuición me lo dice y a ella siempre le creo. No sé ni cómo ni cuándo será, pero sucederá.


Edith es mi colega, cuando migró a Estados Unidos después de sobrevivir a la segunda guerra mundial y a los horrores del holocausto, decidió estudiar psicología y se convirtió en una de las principales especialistas de la logoterapia, creada por el neurólogo (sobreviviente del Holocausto también) Viktor Frankl.

Que por cierto, les recomiendo que lean “El hombre en búsqueda del sentido” de él, les debo la reseña, pero lo leí hace mucho (cuando estaba en la Universidad), entonces necesitaré un refresh para escribirla.


Regresando a “La bailarina de Auschwitz” primero les adelantaré que su lectura les hará experimentar muchas emociones.


Es un viaje que inicia con la infancia de Edith y su familia, pasando por como las decisiones de una de las personas más crueles e inhumanas que ha tenido este mundo, llamado Adolf Hitler, hicieron que miles de familias tuvieran que separarse, viviendo en la incertidumbre de no saber qué pasaría con ellas y ellos.


Luego, llega el horror del holocausto y el relato de como Edith pierde a su madre y a su padre, sin saber en ese momento, que nunca los volvería a ver.


Sobrevive, junto a una de sus hermanas al campo de concentración, y ahí se da cuenta que la danza, una de sus grandes pasiones, la hace sobrellevar los momentos más difíciles que alguien puede imaginar.


Experimentó hambre, enfermedades, frío infernal, castigos, incertidumbre, miedo y vivió de cerca el olor a muerte de los hornos. Incluso, fue tanto el sufrimiento, que cuando la guerra terminó y los soldados de Estados Unidos llegaron a buscar sobrevivientes, ella no podía distinguir si estaba viva o ya estaba en algún otro plano del más allá. Ese momento del libro, te dejará spechless.


Luego llegó el nuevo despertar. Edith sobrevivió. Sus dos hermanas sobrevivieron.


Pero como todo en la vida, una vez que superas un reto. Viene el siguiente.


Edith se enamoró y a pesar del amor, tuvo que tomar una decisión crucial de su vida: ¿emigrar a EUA o a Israel, a donde su esposo quería ir? En el último momento decidieron que sería EUA porque gracias al destino y a unos familiares, les dieron la VISA de EUA.


Inician una nueva vida en EUA, al principio todo se sentía como libertad. Pero después llega la cotidianidad, la rutina y los gigantes opresores a los que todas las personas nos enfrentamos en la modernidad: el capitalismo y la desigualdad.


Entonces empiezan las dificultades, las necesidades y los pleitos. Empiezan los retos de la crianza y la inminente separación.


Pero no todo fue obscuridad en esta etapa, mientras luchaban y los hijos e hijas llegaron, fueron una pareja feliz y Eger cumplió una de sus metas: estudiar psicología.


Nos comparte la bella historia de como conoció a Viktor Frankl, mediante un acto de valentía y auto aceptación que le costó mucho tiempo sobrellevar.


De hecho Eger es muy sincera con nosotras, sus lectoras. Pues acepta siempre y en todo momento, los traumas, los ataques de estrés postraumático, los episodios de ansiedad y la depresión que lo que vivió le causo, y que incluso, aún después de estudiar psicología no podía encontrar la forma de como conectar con sus pacientes y ayudarles en la forma en que ella quería.


Hasta que hizo un viaje decisivo. Un viaje que tenía miedo de enfrentar, pero una vez que decidió enfrentarlo, todo empezó a mejorar.


Supo, con ayuda también de su hija, que la única forma de ayudar como ella quería, era siendo 100 por ciento transparente, simplemente hablando de su verdad y de como si ella, había logrado superar una de las experiencias más horrorosas que ha experimentado la humanidad, en donde le arrebataron a su madre y a su padre y su vida como la conoció y soñó, todas y todos nosotros, con mucho trabajo interior, podríamos superar cualquier evento que consideremos traumático.


Así fue como ella creó su propia técnica, que sigue replicando en sus diferentes grupos, libros y centros de aprendizaje.


Y por cierto, se reconcilió con su esposo y sellaron el regreso con una segunda boda. Ese momento fue hermoso.


El libro tiene 412 páginas que podrás leer de manera fluida en un fin de semana si te atrapa tanto como a mí. Lo conseguí en Sanborns.


¡Que lo disfrutes!


Gracias por leer,

Con amor, Yuli Zuarth.


Frases favoritas


  • El sufrimiento es universal, el victimismo es opcional.

  • Tal vez es hora de construir nuestras vidas, no donde estaban, sino de nuevo.

  • Si vives, tienes que luchar por algo.

  • Las palabras son tesoros que le ofrezco una y otra vez.

  • Huir no cura el dolor, lo empeora.

  • Ninguna esperanza o ambición es inalcanzable.

  • Tengo más que ofrecer; lo sé, aunque todavía no sé qué.

  • Nuestro amor parece tan sólido como la cordillera montañosa, tan envolvente y fluido como un mar que cambia para adoptar la forma que le demos. No es que haya cambiado la esencia de nuestro matrimonio. Cambiamos nosotros.

  • No había motivo para que me impusiera limites, para dejar que mi edad restringiera mis decisiones.

  • Solo yo puedo hacer lo que puedo hacer de la manera que lo puedo hacer.

  • Puedes vivir para vengarte del pasado o puedes vivir para enriquecer el presente. Puedes vivir en la prisión del pasado o puedes dejar que el pasado sea el trampolín que te ayude a alcanzar la vida que deseas.

  • Cuando tienes que demostrar algo, no eres libre.

  • Solo quiero que lo saques de tu cuerpo escribiéndolo.

  • No puedes curar lo que no puedes sentir.

  • Por muy pequeños que seamos en el gran plan del universo y el tiempo, cada uno de nosotros es un pequeño mecanismo que hace que la rueda gire.

  • Perdonar es renunciar a la necesidad de un pasado diferente. Aceptar la vida como era y como es.

  • Para lograr la curación, tenemos que aceptar la oscuridad. Caminamos a través de las sombras del valle hacia la luz.

  • Tal vez curar no consista en borrar la cicatriz, o ni siquiera en provocar la cicatriz. Curar es apreciar la herida.

  • El alma nunca muere, el sentido y el objetivo de la vida pueden proceder del corazón, de lo que más nos hiere.

  • Nuestras experiencias dolorosas no son un hándicap, son un regalo. Nos proporcionan perspectiva y sentido, una oportunidad de encontrar nuestro objetivo y nuestra fuerza.

  • Correr riesgos no significa lanzarnos a ciegas al peligro, sino asumir nuestros miedos para no ser prisioneros de ellos.

  • Creo en la importancia de defender lo que es justo y desafiar lo que es injusto e inhumano.

  • No puedes cambiar lo sucedido, no puedes cambiar lo que hiciste o lo que te hicieron. Pero puedes decidir cómo vivir ahora.