Reseña del libro “Homo Deus” de Yuval Noah

Actualizado: 8 abr 2021


Primero quiero compartirte que este libro es la continuación del best seller del mismo autor “De animales a Dioses”, el cual habla sobre la historia y evolución de la especie humana.


Al ir a la librería y tener los dos en mano, decidí iniciar con el del futuro “Homo Deus”, el cual les reseño en esta entrada; siendo éste libro un amplio análisis de qué pasará ahora que vivimos en un mundo tecnológico.


Y es que seguramente a todas y todos nos ha pasado que platicamos sobre un producto, o buscamos su precio en el buscador y automáticamente los algoritmos te bombardean con publicidad afín, pero esto puede ir incluso más lejos ¿no te ha pasado que ni siquiera has nombrado/pronunciado/buscado algo y aún así te aparece publicidad? Y dices para ti misma: ¿cómo sabe mi celular incluso lo que estoy pensando?


Nosotras creemos que solo lo estamos pensando, pero realmente hemos dado pequeños indicios con nuestro comportamiento y los algoritmos son expertos para analizarlo. Por ejemplo, si pasas más tiempo viendo un video, aunque ni siquiera le des “like” o lo compartas, esto, el algoritmo lo registra como un gusto, o si le das zoom a una foto y pasas mucho tiempo viéndola, aunque tampoco le “des like”, esta conducta también queda registrada como un interés para los atentos y espiadores algoritmos.


Entonces sí, los algoritmos saben más de ti de lo que tú crees, por eso van más allá de lo que escribes en el buscador.


Y justo el libro plantea un amplio análisis y abre las preguntas de qué pasará ahora que vivimos en un mundo con redes sociales y en el que, en lugar de ver un periódico, corremos a Twitter Y Facebook a ver si lo que sucedió es cierto.


El libro es largo, tiene 431 páginas y el autor es especialista en historia mundial y doctor por Oxford.


Inicia con un recuento de cómo superamos las hambrunas, posteriormente hay una parte que seguramente si no estuviésemos en medio de la pandemia por COVID – 19 no hubiése experimentado de la misma forma; y es que el autor nos da una breve explicación de cómo el mundo ha superado distintas pandemias, por ejemplo la peste negra, la gripa, el sarampión y la viruela.


¿Sabían que por la viruela en México murieron 8 millones de personas? Qué tragedia.


De hecho, les comparto un fragmento que el autor escribió en la página 24, en 2016, sin saber lo que pasaría tres años después:


“no podemos estar seguros de que algún nuevo brote de ébola o de una cepa desconocida de gripe no vaya a propagarse por el globo y a matar a millones de personas, en caso de que eso ocurra no lo consideraremos una calamidad natural inevitable. Por el contrario, lo veremos como un fracaso humano inexcusable y pediremos la cabeza de los responsables”


Lo plantea así porque justo explica todos los avances científicos que hoy tenemos para combatir las enfermedades, antes una persona moría por viruela o gripa. Hoy ya no. Por ello, expresa que si alguna nueva enfermedad nos acecha, se buscarán a las y los responsables que no han sabido encontrar las soluciones, las cuales necesitan de procesos políticos, sociales, económicos, culturales, tecnológicos, etcétera, tal como lo hemos visto en el manejo del COVID – 19. Una pandemia no se soluciona solo en un laboratorio, hay mucho más en juego.


Habla también de la “Nueva Paz” que hemos creado, puesto que antes las personas vivían habituadas a que en cualquier momento una guerra podía surgir, hoy, son las excepciones, me identifiqué mucho con esto: “un segmento creciente de la humanidad ha llegado a considerar la guerra simplemente inconcebible”.


¿Por qué Homo Deus”? Porque plantea que después de sobrevivir a hambrunas, guerras y pandemias, y ahora, al tener a la tecnología y la ciencia a nuestro servicio, a lo único que nos dedicaremos es a buscar la felicidad y a “ascender a los humanos a dioses”. Para el autor, estamos en la etapa que pasaremos de Homo Sapiens a Homo Deus.


Habla también de cuánto estamos dispuestas las personas a invertir en la famosa e inalcanzable “eterna juventud”, en encontrar un propósito de vida y la felicidad.


De la insatisfacción a la que estamos expuestas, porque en un mundo que te ofrece tantas opciones, nunca estaremos satisfechas. Estamos en una búsqueda constante de placer.


Nos enseña cómo surgieron las cirugías plásticas: fue durante la segunda guerra mundial para curar a los soldados heridos, yo me pregunto, ¿en qué momento se convirtieron en una herramienta opresiva para las mujeres? Nos lo explica.


Plantea también qué pasara ahora que las mujeres ya ni siquiera necesitamos a un hombre para tener hijas e hijos, gracias a la inseminación artificial.


Habla sobre nuestra relación con el medio ambiente, con los animales y como estas cambian conforme a las religiones.


Para el autor Roma conquistó Grecia no porque los romanos fuesen más inteligentes o poderosos, sino porque cooperaban de manera más eficaz.


Plantea que la igualdad es un valor universal e intemporal, que somos igualitarias por naturaleza y que por ende, una sociedad desigualdad nunca podrá funcionar correctamente debido a que acumula un enorme nivel de resentimiento e insatisfacción.


Habla del tercer nivel de realidad, el intersubjetivo y que por ejemplo, el dinero, las empresas y las naciones forman parte de ese nivel, las cuales, existen únicamente en nuestra imaginación; nosotras elegimos qué valor darles, las inventamos para nuestro servicio, no debemos permitir que la humanidad sacrifique su vida en ellas.


Nos cuenta la historia de Otero y que lo inspiró, habla sobre el aborto, la homosexualidad, la caza de brujas. Dedica muchas hojas a hablar sobre el capitalismo, la economía, el humanismo, el liberalismo y el socialismo.

Plantea también como el internet YA influye en la agenda política y los movimientos sociales, incluso dice que si Marx siguiera vivo probablemente nos recomendaría que “dedicáramos menos tiempo a estudiar El capital y más tiempo a estudiar el internet y genoma humano”.


Para el autor, el “libre albedrío” no existe, incluso nuestros deseos los elige nuestro cerebro, lo plantea así: “yo no elijo mis deseos. Solo los siento, y actúo en consecuencia”.


Esto abre la pregunta ¿somos realmente dueñas de nuestros pensamientos y decisiones? Se los dejo para reflexión.


Un planteamiento en el cual coincido con el autor es que necesitamos urgentemente nuevas instituciones políticas, no patriarcales, igualitarias y conscientes. También coincido con él cuando expresa que una pregunta política y económica urgente en el siglo XXI es ¿qué es lo realmente importante: la inteligencia o la conciencia?


Y a partir de esta pregunta nos plantea qué sucederá en el futuro con profesiones y oficios como las y los agentes de viajes, las y los abogados, las y los médicos, las y los jueces, las y los farmacéuticos, las y los choferes, las y los obreros, las y los agricultuores, las y los cajeros de bancos. Te sorprenderá lo que leerás. El futuro ya está aquí.


Habla también, de qué pasará ahora que cada vez tenemos más acceso a la información de nuestro genes y qué sucederá con las relaciones humanas con las apps de citas.


Ocupa muchas hojas a explicar la relación entre la tecnología, el gobierno y las y los políticos, vean esta frase: “los políticos encuentran conveniente creer que la razón por la que no entienden el mundo es que no necesitan entenderlo”, qué fuerte ¿no?.


Plantea que lograremos más igualdad, con más flujo de datos e información. Habla sobre el dataísmo, movimiento que desde 1789 ha creado un valor nuevo: la libertad de información. Por ello, debemos luchar por el internet gratuito y accesible para todas y todos.


Algo muy interesante que nos dice, es que, el que hoy en día queramos subir/compartir todas nuestras experiencias a las redes sociales ya no es solo “por estar a la moda” o “por llamar la atención”, es literal una cuestión de supervivencia, en un mundo en el que ahora lo digital pesa tanto: todas y todos queremos demostrar al sistema que estamos activas y “valemos”. El autor dice que la nueva consigna hoy es: “si experimentas algo, regístralo. Si registras algo, súbelo. Si subes algo, compártelo”.


Al final de cuentas, lo que nos ha enseñado la historia es que el viaje más interesante es el que haces en tu interior, el autor nos invita algo con lo que estoy cien por ciento de acuerdo: escucha a tus sentimientos, son el resultado de siglos de evolución.


Por eso y más, amo ser psicóloga.


¡Muchas gracias por leer!

Nos vemos a la próxima

Con amor, Yuli.


Frases favoritas


“La única y mayor constante de la historia es que todo cambia”


“Reconocer nuestros logros pasados supone un mensaje de esperanza y responsabilidad que nos estimula a hacer esfuerzos todavía mayores en el futuro”


“No debemos confundir la capacidad con la motivación”


“La única y mayor constante de la historia es que todo cambia”


“La historia no es una narración única, sino miles de narraciones alternativas. Siempre que decidimos contar una, también decidimos silenciar las otras”


“Nuestros sentimientos aportan sentido no solo a nuestra vida privada sino también a los procesos sociales y políticos”


“La historia la modelan pequeños grupos de innovadores que miran hacia el futuro y no tanto masas que miran hacia el pasado”


“Todos tenemos nuestro género. Algunas personas viven una tragedia, otras habitan en un drama religioso inacabable, aún otras abordan la vida como si se tratara de una película de acción, y no son pocas las que actúan como si de una comedia se tratara. Pero, al final, todas son solo relatos”


“No importará lo que diga nuestra voluntad: siempre podremos hacer que diga otra cosa”


“Las ideas únicamente cambian el mundo cuando cambian nuestro comportamiento”