Reseña del libro “Calibán y la bruja” de Silvia Federici


Foto by Karina Rodríguez (@rrofilms)

Estamos ante la obra célebre de la maestra Silvia, profesora de Filosofía Política y Estudios Internacionales de la Universidad de Hofstra en Nueva York, militante feminista anticapitalista y una de las principales impulsoras de la remuneración del trabajo doméstico.


La maestra Silvia tuvo el valor de cuestionar a uno de los hombres que revolucionaron la historia: Marx, al decir que a su obra le faltó perspectiva de género, pues solamente abordó el trabajo asalariado, pero nunca la aportación del trabajo doméstico, que como la maestra lo demuestra en este y todos sus trabajos, es la base del capitalismo.


De ese tamaño es su aportación y valentía y en esta reseña, vamos a ir de su mano, para entender el mundo desde otra perspectiva.


Este libro, junto con el de “La guerra contra las mujeres” de Rita Segato, lo conseguí en aquella librería independiente y feminista que les conté de Oaxaca.


Tal como comentan Raquel, Lucia y Mina en el prólogo, leer “El Calibán y la bruja” marca un antes y un después en nuestras trayectorias vitales, políticas y colectivas.

Comencemos.


Las brujas no existen ni han existido, son un invento del patriarcado para frenar a las mujeres, para hacer creer que somos malas y creamos pócimas secretas dañinas, para que seamos temidas; porque cuando nos creen y se unen a nuestro movimiento, suceden cosas inimaginables, se rompe el statu quo, se termina el poder opresor y surgen las grandes transformaciones, desde la igualdad, el amor y la solidaridad.


Por eso, más que nunca, me uno al llamado que nos hizo la maestra Silvia el 5 de mayo de 2015 desde Nueva York: hacer una “alianza feminista” para evitar que nunca más, nos llamen brujas, nunca más nos cacen, nos quemen, nos invaliden, nos menosprecien, nos calumnien y nos maten. Me comprometo a continuar con el trabajo que nos deja en “El Calibán y la bruja”.


¿Cuál es el medio que veo más próximo para ello? Impulsar junto al INMUJERES el Sistema Nacional de Cuidados y lograr aterrizar en cada estado, que los trabajos del hogar, sean remunerados.


Para la maestra, la explotación sexual ha tenido una función central en el proceso de acumulación capitalista, pues las mujeres somos las productoras y reproductoras de la mercancía capitalista más esencial: la fuerza de trabajo.


Decía Dalla Costa: “el trabajo no-pagado de las mujeres en el hogar fue el pilar sobre el cual se construyó la explotación de los trabajadores asalariados, la esclavitud del salario” y en lugar de reconocerse y pagarse, se ha mistificado como un recurso “natural” y biológico o un servicio personal.


Calibán y la bruja es una reinterpretación de la historia del capitalismo, de la acumulación primitiva de Marx y de la lucha de clases, desde un punto de vista feminista.


Foucault tampoco se libra, pues menciona que su teoría del cuerpo ignoró el proceso de reproducción.


La maestra nos invita a repensar el desarrollo del capitalismo desde un punto de vista feminista.

Explica que para el título “El Calibán y la bruja” se inspiró en “La tempestad” de Shakespeare, siendo Calibán un rebelde anticolonial que representa el símbolo del proletariado mundial y la bruja, ahora no es la rebelde que huye, es más bien, la protagonista.


Su libro es también un análisis de la transición del feudalismo al capitalismo pero desde el punto de vista de las mujeres, el cuerpo y la acumulación primitiva; sus marcos conceptuales son el feminista, el marxista y el foucaultiano.


Como vimos con la doctora Rita Segato en “La guerra contra las mujeres”, la maestra Silvia aporta que los cuerpos de las mujeres se han convertido en esos lugares donde se despliegan las técnicas y las relaciones de poder, por ejemplo, con el control de la función reproductiva, la violación y la imposición de la belleza como moneda de aceptación social.


La maestra Silvia dice que gracias al feminismo y su análisis de la política del cuerpo, éste se ha revalorizado, se ha confrontado la negatividad que le imponíamos y se ha creado una visión más holística de lo que significa tener un cuerpo físico.


El cuerpo, puede ser para las mujeres una fuente de identidad o una prisión, con el Calibán y la bruja nos queda claro que el cuerpo es para las mujeres lo que la fábrica para los trabajadores asalariados varones: el principal terreno de su explotación y resistencia.


Por eso, estamos en contra de las tecnologías reproductivas (como los vientres de alquiler), pues reducen a las mujeres a objetos (fábricas) reproductoras.


El primer efecto del desarrollo del capitalismo sobre la vida de las mujeres ha sido y sigue siendo la “feminización de la pobreza”, pues las mujeres hemos pagado el precio más alto, con nuestros cuerpos, trabajo y vidas.


Durante tres siglos se persiguieron y mataron a mujeres, porque no eran brujas: eran mujeres. Las brujas no existen, punto.


En cuanto a la esclavitud, la maestra Silvia menciona que para ella, no ha sido completamente abolida, pues se ha desarrollado una nueva relación de clase que relega a todas las personas trabajadoras a una relación de subordinación, coincido con ella.


¿Recuerdan la demanda de la Revolución mexicana del Siglo XX “la tierra es de quien la trabaja”? Bueno, esa y todas las demandas comunales nunca garantizaban relaciones igualitarias, pues esa tierra trabajada era entregada siempre a los hombres y transmitida por linaje masculino.


Los hombres mandaban sobre los cuerpos y relaciones sociales de las mujeres, por ejemplo, en algunas regiones existía el derecho de ius primate noctis, que consistía en que el “amo” podía acostarse con la esposa del siervo en la noche de bodas ¡eso era una violación sexual! ¡un crimen contra las mujeres! ¡y era considerado un derecho!


También, alguna vez existió una Ley Canónica que santificaba el derecho del marido a golpear a su esposa, lo que hoy es claramente el delito de violencia familiar combinado con violencia física, psicológica, patrimonial, etcétera.


Siempre que se da una nueva independencia femenina, comienza una reacción misógina violenta, lo mismo que sucedió con los movimientos heréticos, la reacción fue la Santa Inquisición con los herejes quemados en la hoguera, cuando lo único que querían era habitar un mundo más justo e igualitario.


Y pone como ejemplo a la herejía porque para ella, es la teología de la liberación y fue un movimiento que sí estaba a favor de la emancipación de las mujeres, pues difundió en el pueblo una concepción nueva que re definía todos los aspectos de la vida cotidiana, como el trabajo, la propiedad, la reproducción sexual y la situación de las mujeres, su emancipación era universal. De todo eso se deriva el Nuevo Testamento que conocemos hoy en día.


Nos explica la forma en cómo se politizó la sexualidad, pues la Iglesia al darse cuenta del poder que el deseo sexual confería a las mujeres sobre los hombres, empezó a exorcizarlo, haciendo del sexo un objeto de vergüenza para las mujeres e incluso imponiendo qué posiciones se podían practicar en el sexo, qué días se podía practicar y con quién estaba permitido o prohibido.


Dato curioso: a los anticonceptivos se les llama “maleficias”.


¿Y por qué es importante hablar del movimiento hereje? Porque según explica la maestra, se dio una transición de la persecución de la herejía a la caza de brujas, en el siglo XV las mujeres se convirtieron en el principal objetivo en la persecución de herejes.


Posteriormente, la muerte masiva de la población que llegó con la Peste Negra y la Gran Hambruna se convirtió en un nivelador social, se debilitó la disciplina social y las personas ya no se preocupaban por trabajar o acatar regulaciones sociales y sexuales, más bien trataban de pasar pasarla lo mejor posible, en lo que esperaban la muerte repentina, con ello, se fortaleció la determinación a romper las ataduras del dominio feudal.


Dato curioso: las ruedas de la fortuna surgieron como dibujos en las paredes de las tabernas de Florencia y simbolizaban el cambio de suerte.


A finales del siglo XV, el antagonismo de clase se transformó en hostilidad contra las mujeres. El coraje de los hombres, se descargaba en el cuerpo de las mujeres. En Francia por ejemplo, las autoridades dejaron de considerar la violación como delito en los casos en que las víctimas fueran mujeres de clase baja. En Venecia, la violación de mujeres proletarias solteras tenía como consecuencia un tirón de orejas.


Regresando a Francia, la violación en pandilla de mujeres se convirtió en una práctica común; la legalización de la violación creó un clima misógino que degradó (y sigue degradando) a todas las mujeres y al mismo tiempo, insensibilizó a toda la población frente a la violencia contra las mujeres, preparando el terreno para la caza de brujas que iniciaría en ese mismo periodo.


Con el establecimiento de los burdeles se institucionalizó la prostitución. Entre 1350 y 1450 existían burdeles en Italia y Francia gestionados por el gobierno y financiados con impuestos públicos. La prostitución fue reconocida como un servicio público.


Foto by Karina Rodríguez (@rrofilms)

Otra crítica fuerte que le hace a Marx es que si bien él aborda que el cuerpo se transformó en una máquina de trabajo y se dio el sometimiento de la reproducción de la fuerza de trabajo, en su obra jamás menciona uno de los procesos que significaron la destrucción de ese poder de las mujeres: el exterminio de las brujas.


Tampoco abordó la degradación social que vino con no darle importancia económica a la reproducción de la mano de obra llevada a cabo en el hogar, y su función clave en la acumulación de capital. Ese esfuerzo fue invisible para Marx, confundiéndose con una “vocación natural” y llamado “trabajo de mujeres”; en el siglo XIX se da la creación de la ama de casa de tiempo completo, debido a la división sexual del trabajo que se fue desarrollando.


Hoy estamos ante una devaluación y feminización del trabajo reproductivo que nos ha forzado a una condición de pobreza crónica, dependencia económica e invisibilidad como trabajadoras.


Aunque sí coincide con él en que con el comienzo del desarrollo capitalista (la época de Conquistas) se da la impresión de estar en un inmenso campo de concentración, pues muchas personas dieron sus vidas para sacar la plata y el mercurio de las tierras.


La maestra Silvia dice que los europeos trajeron la muerte a América y habla de un “holocausto americano”, pues de acuerdo con David Stannard en el siglo de la conquista murió un 95% de habitantes en América y en cuanto a México, André Gunder menciona que en menos de un siglo, la población indígena cayó alrededor del 95%.


También explica que otra de las razones de la caza de brujas, fue el intento por frenar sus métodos anticonceptivos, pues con la Gran Crisis Mundial y la crisis demográfica, la fuerza capital no podía permitir la reducción de nacimientos, pues significaba menos fuerza laboral.


Incluso también surgieron los crímenes reproductivos, se penaba el aborto (como sigue siendo en muchos estados de México), e incluso en ese tiempo se penaba también la anticoncepción. Se adoptó una forma de vigilancia extrema para asegurarse que las mujeres no interrumpieran sus embarazos, se instauró una política reproductiva capitalista, el Estado comenzó a supervisar la sexualidad, la procreación y la vida familiar.


El estado inició una verdadera guerra contra las mujeres con el fin de restaurar la proporción deseada de población, tomó el control sobre nuestros cuerpos y nuestra reproducción y esta guerra fue la caza de brujas, quienes en ese tiempo eran mujeres que ejercían el control de la natalidad y tenían métodos para una sexualidad no procreativa.


Se inició la esclavización de las mujeres a la procreación, los úteros se transformaron en territorio político, controlados por los hombres y el Estado, la procreación fue puesta al servicio de la acumulación capitalista, dándose prácticas como:


  • Se sospechaba que las parteras ayudaban a las mujeres a no concluir sus embarazos, por eso entraban los hombres doctores a la sala de partos

  • Se marginaba a las parteras y entonces las mujeres fueron perdiendo el control que habían ejercido sobre la procreación, reduciéndolas a un papel pasivo en el parto (bases de la violencia obstétrica)

  • Se dio el predominio de una práctica médica que consistía en que en caso de emergencia, se priorizaba la vida del feto sobre la de la madre (¿feminicidio?)

  • En ciudades protestantes los vecinos espiaban a las mujeres e informaban sobre detalles sexuales como si una mujer recibía a un hombre cuando el marido no estaba o si entraba a una casa con un hombre y cerraba la puerta

  • En Alemania surgió una cruzada pro-natalista donde las mujeres eran castigadas si no hacían suficiente esfuerzo durante el parto o mostraban poco entusiasmo por los bebés

El cuerpo de las mujeres se convirtió en una máquina natural de crianza, que funcionaba según ritmos que estaban fuera del control de las mujeres y precisamente este aspecto de la acumulación primitiva, estuvo ausente en el análisis de Marx según la maestra Silvia: “Marx nunca reconoció que la procreación pudiera convertirse en un terreno de explotación, y al mismo tiempo de resistencia”.


Para ella, al negarle a las mujeres el control sobre sus cuerpos, el Estado las privó de la condición fundamental de su integridad física y psicológica, degradando la maternidad a la condición de trabajo forzado, además de confinar a las mujeres al trabajo reproductivo, forzándolas a reproducir niños para el Estado.


Les comparto este párrafo tal cual: “Nadie puede describir en realidad la angustia y desesperación sufrida por una mujer al ver su cuerpo convertido en su enemigo, tal y como debe ocurrir en el caso de un embarazo no deseado”.


¿Cuál ha sido para Federici otra derrota histórica para las mujeres? El convertirnos en un bien común, tal como el aire o el agua, fuera de las relaciones de mercado; lo cual se dio con la división sexual del trabajo, definiendo que las actividades de las mujeres no son trabajo y devaluando del trabajo doméstico, surgiendo así la feminización de la pobreza.


Así también se da el orden patriarcal, donde a las mujeres se les reduce a una doble dependencia, la de los empleadores y de los hombres.


La familia también ha interferido como el principal centro para la propagación de la dominación patriarcal, la disciplina capitalista, la reproducción de la fuerza del trabajo y para privatizar las relaciones sociales; es la institución más importante para la apropiación y ocultamiento del trabajo de las mujeres.


¿Por qué Silvia Federici habla de un patriarcado del salario? Porque se han creado las condiciones materiales para impedir que las mujeres tengan dinero propio, estén sujetas a los hombres e incluso, ellos se apropien de su trabajo; por ejemplo, como sucedía en Inglaterra cuando aunque empleaban a una mujer, en los registros escondían su condición de trabajadoras y anotaban el pago a nombre de los hombres o cuando en Austria aunque las mujeres trabajaban, quien recibía el pago era el marido o cuando en Alemania si una mujer enviudaba, se designaba a un tutor para que administrara sus asuntos.


Por ello, la maestra expresa que las mujeres sufrieron una infantilización legal.


¿Sabían que en Europa a las mujeres acusadas de regañonas se les ponían bozales y eran paseadas por las calles, las mujeres que se dedicaban a la prostitución eran enjauladas y se pensó en dictar pena de muerte para mujeres condenadas por adulterio? Y todavía nos preguntamos por qué existen los feminicidios. Por eso los hombres se sienten con el “derecho” de matar a una mujer, las bases son estas.


Regresando a la caza de brujas, la maestra menciona que fue otra de las derrotas históricas para las mujeres, pues fue una de las causas del desmoronamiento del mundo matriarcal, destruyendo las prácticas femeninas, las relaciones colectivas y los sistemas de conocimiento que eran la base del poder de las mujeres en la Europa pre capitalista y comunal, así como su resistencia en la lucha contra el feudalismo.


Con la caza de brujas y nuestra derrota histórica, surgió un nuevo modelo de feminididad, el de la mujer y esposa “ideal”, que es “casta, pasiva, obediente, ahorrativa, de pocas palabras y siempre ocupada con sus tareas”.


Tiene todo un capitulo para explicar el cómo autores como Hobbes, Descartes y Bacon sentaron las bases para la disciplina capitalista, el control social del cuerpo, y su fijación social en el proceso de trabajo, así como la incompatibilidad de la magia con la disciplina del trabajo.


Contrario a lo que acabamos de leer con Yuval en la última reseña de “De animales a dioses”, para Silvia Federici el cuerpo y no la máquina de vapor, fue la primera máquina desarrollada por el capitalismo.


Otro dato no curioso, sino misógino: Para Walter Charleton “las mujeres son el gran error de la Naturaleza”.


La maestra aporta que ha existido una enorme indiferencia en los historiadores ante el genocidio que significó la caza de brujas, pero gracias al feminismo ha emergido de la clandestinidad, las feministas incluso se reconocen como las brujas, y hoy son un símbolo del feminismo; reconociendo que esa masacre contra las mujeres sucedió porque significaban un desafío a la estructura de poder.


Considera que es un fenómeno al que deberíamos regresar de forma reiterada si queremos comprender la misoginia que todavía caracteriza la práctica institucional y las relaciones desiguales entre hombres y mujeres, siendo también lo que inculcó en los hombres el miedo al poder de las mujeres.


La Caza de brujas y el odio a ellas la inició el estado, decían que la brujería sería penada con la muerte y personajes como Jean Bodin insistían en que las brujas debían ser quemadas vivas, Jean Bodin era un feminicida en potencia.


La caza de brujas fue un ataque a la resistencia que las mujeres opusieron a la difusión de las relaciones capitalistas y al poder que habían obtenido en virtud de su sexualidad, su control sobre la reproducción y su capacidad de curar, eso era la esencia de “las brujas”.


También fue el preámbulo para el orden patriarcal en que los cuerpos de las mujeres, su trabajo, sus poderes sexuales y reproductivos fueron colocados bajo el control del Estado y transformados en recursos económicos.


El estado quería exterminar a toda costa la magia pues “el mundo debía ser desencantado para poder ser dominado”, el punto máximo de persecución de brujas fue entre 1550 y 1650.


Los acusadores insistían en evitar los aquelarres o sinagoga de las brujas, porque significaban violación al uso del espacio y tiempo de la disciplina capitalista del trabajo; por eso, hoy en día los aquelarres (reuniones nocturnas entre mujeres) son hoy un recurso vigente del movimiento feminista.


A las brujas las inventó el patriarcado y estas son algunas barbaridades que se crearon alrededor de ellas:


  • Según Martín Lutero las mujeres tenían más tendencia a la brujería debido a su lujuria insaciable

  • Algunos escritores humanistas exponían que la perversión para ser brujas, eran las debilidades morales y mentales de las mujeres, las llamaban seres diabólicos

  • Fueron acusadas de conspirar para destruir la potencia generativa de humanos y animales, de practicar abortos y de pertenecer a una secta infanticida dedicada a matar niños para ofrecerlos al demonio

  • Eran viejas lujuriosas hostiles a la vida que se alimentaban de carne infantil y usaban el cuerpo de los niños para sus pociones mágicas (la base de cuentos infantiles de terror)

  • Se destruyeron los métodos que las mujeres habían utilizado para controlar la procreación

  • En los juicios por brujería la mala reputación era prueba de culpabilidad

  • Las amistades femeninas se convirtieron en objeto de sospecha (lo que continua hasta el momento)

  • Se creó la palabra “chisme” para poner una connotación negativa a los lazos comunales de las mujeres

  • El diablo era el dueño, amo, proxeneta y marido de las brujas, hacían un “pacto con el diablo”

  • Las brujas podían castrar a los hombres o dejarlos impotentes

  • Para los hombres que habían sido atrapados en algo ilícito les resultaba fácil decir que “habían sido embrujados” o si una familia quería que el varón terminara la relación con una mujer que desaprobaban, la acusaban de ser bruja

  • Se prohibieron, por antisociales y demoníacas, todas las formas no reproductivas y no pro creativas de la sexualidad femenina

  • El mito de la vieja bruja volando en su escoba, era una proyección de un pene extendido, símbolo de la lujuria desenfrenada de las brujas

  • Se decía que tanto las brujas como las mujeres que se dedicaban a la prostitución se vendían para obtener dinero, las brujas “vendían su alma al diablo”

  • Fue una estrategia deliberada para infundir terror y dividir a los miembros de las comunidades


“La caza de brujas fue, por lo tanto, una guerra contra las mujeres; fue un intento coordinado de degradarlas, demonizarlas y destruir su poder social. Al mismo tiempo, fue precisamente en las cámaras de tortura y en las hogueras en las que murieron las brujas donde se forjaron los ideales burgueses de feminidad y domesticidad”.


En suma, señala claramente que Foucault ignoró la caza de brujas en su obra “Historia de la sexualidad”.


También reflexiona que con la caza de brujas, se expropió a las mujeres de un patrimonio de saber empírico.


Este genocidio llegó a su “consumación” a finales del siglo XVII porque las clases dominantes ya estaban seguras de su poderío. Y en el cierre de esta reseña comprenderán porqué pongo consumación en comillas.


Dato curioso: Isla Mujeres en Cancún se llama así porque cuando en 1517 llegó Hernández de Córdoba encontró que los templos tenían una gran cantidad de ídolos femeninos, pero luego llegaron los españoles e impusieron sus prácticas misóginas, expropiando a las mujeres el uso de la tierra y sus derechos.


Me emocioné mucho cuando menciona que en Chiapas, alrededor de 1524 las mujeres fueron clave en la lucha anti-colonial, pues una sacerdotisa lideró las tropas contra los españoles que lanzaron una campaña de guerra contra las y los chiapanecos rebeldes, que no aceptaban la imposición de nuevas religiones.


Por último, comparte que los últimos reportes que tiene en la actualidad sobre la caza de brujas fue entre 1980 y 1990 en Kenia, Nigeria y Camerún, y aporta la visión de Arthur Miller al decir que en cuanto despojamos a la persecución de las brujas de su parafernalia metafísica, comenzamos a reconocer en ella fenómenos que están muy próximos a nosotras.


Coincido, la caza de brujas sigue tan viva y tan cerca de nosotras, como los 11 feminicidios diarios que suceden en México.


La caza de brujas no ha concluido.


Gracias por leer, con amor Yuli Zuarth.


Frases favoritas

  • “Nada estará bien, mientras haya caballeros y siervos” – Dobson

  • “No es posible imponer el poder sobre otras personas sin denigrarlas” Silvia Federici

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