Reseña del libro Balún-Canán de Rosario Castellanos


Rosario Castellanos no era de este mundo, era del mundo de las personas que se asoman un ratito al planeta tierra para deleitarnos con sus creaciones y después se van de él dejándonos una huella imborrable. Rosario Castellanos es la mujer con la pluma más impresionante que he leído hasta el día de hoy ¿y saben qué? Rosario era Chiapaneca, qué orgullo decirlo.


Qué deleite saber que he caminado y dormido en su bello Comitán, que estoy a 3 horas y media de recorrer las calles, sentarme en un café con balcón en el centro del pueblo mágico y sentir los olores que describe en esta novela.


Balún-Canán es una evocación a la vida bien vivida, al poder que tienen las palabras, al miedo, a los recuerdos de la infancia, al feminismo, a la importancia de contar historias, a las enseñanzas de nuestros pueblos indígenas, a la discriminación, a la religión, a la política, a la lucha revolucionaria, al amor de mamá y papá, a las consecuencias de las adicciones, a la soledad, al amor de tu nana, a la pobreza, a la importancia de la educación, al dolor de perder a un ser querido y al amor tan arraigado que sientes por la tierra que te vio crecer.


Este libro en verdad me hizo recordar por qué surgió mi amor a la lectura, es impresionante como puedes estar sentada en el sillón de tu casa y al mismo tiempo trasladarte a una escuela improvisada o al río de una Hacienda y a una casa con un patio grande en Comitán.


Balún-Canán no solo es una novela, es una protesta cargada de indignación, reproche e impotencia, se siente en cada página, al mismo tiempo que disfrutaba escribirla y evocar cada recuerdo, también le dolía saber que no pudo hacer más para cambiar la/su realidad desigual, injusta y machista.


Balún-Canán está divida en tres partes, en la primera la narradora es una niña de 7 años (Rosario), en la segunda la niña sigue ahí pero ya no es la narradora, y en la tercera la niña regresa.


Cuando leas Balún-Canán debes estar muy atenta a las metáforas que Rosario utiliza porque las usa recurrentemente, intenta descifrarlas pero no te estreses en el proceso, me di cuenta que ella deja su significado a tu imaginación, conforme a tus vivencias y experiencias les darás la forma que tú decidas.


Si algo pude concluir de esta lectura es que Rosario admiraba al presidente Cárdenas y a “su política progresista”, sin lugar a dudas era una mujer de izquierda y no me sorprende, toda persona amante de la cultura termina inclinando el corazón para ese lado, como dijo Andrea H. Reyes “su sensibilidad sobre diversos temas era muy adelantada para su época”.


Me recordó lo que implica vivir en un estado fronterizo, la hermandad que compartimos con la región de Sudamérica, algunas personas aquí no viven el “sueño americano”, nos hemos inventado nuestro propio sueño sudamericano con base en lo que imaginamos que podemos encontrar detrás de las montañas.


Sé que si no eres de Chiapas te darán unas ganas inmensas de venir a conocer Comitán y Tziscao, incluso yo que los conozco, ya quiero que pase toda la pandemia para ir a darme una vuelta por allá, comer un pan compuesto y tomar café con el frío de Comitán como testigo.

Me emocioné tanto con entrar de lleno a la reseña que ni siquiera les compartí como llegó esta JOYA a mis manos: me la regaló mi mamá, recuerdo que fue hace mucho y me dijo: tienes que leer a Rosario hijita. Hoy entiendo por qué me dijo eso. Te amo mami.


Son 271 páginas de una historia que te hará experimentar todos los sentimientos, me piqué tanto que la terminé en un fin de semana. Sé que aparte de querer venir a Comitán vas a correr a investigar más de Rosario Castellanos y a buscar otros libros de ella, yo lo hice y les estaré compartiendo en una próxima reseña otro de sus libros que también, marcaron mi vida y que fue inspiración para que hoy estés terminando de leer esto; es decir, para abrir mi Blog.


Como siempre, gracias por leer.

Con cariño, Yuli.